¿Qué nos caracteriza?

Nuestro Centro tiene una manera de ver, comprender y hacer que se fundamenta en un conjunto de concepciones que caracterizan nuestra manera de operar. No pretenden tener carácter de verdad o invariabilidad, simplemente es la manera en hoy nos paramos frente al desafío de trabajar con las personas.

 

 a)Enfoque de Sistemas Complejos para entender al hombre.

La complejidad de hombre, de su estructura, sus motivaciones y tendencias, su dinámica interna, su comportamiento y su devenir en el mundo que construye, no constituye un objeto simple de estudio fácilmente asible por una teoría o una disciplina. Menos aún si pretenden objetivarlo y situarlo dentro de un modelo de deber ser y no como una configuración en proceso construcción y deconstrucción permanente.

El paradigma de la complejidad, en cambio, entiende la realidad compuesta por varias partes interconectadas o entrelazadas cuyos vínculos crean propiedades adicionales no visibles antes por el observador. Surgen así propiedades nuevas  (propiedades emergentes) que no pueden explicarse a partir de las propiedades de los elementos aislados. Se entiende que no hay una relación lineal entre causa y efecto, sino que se estudia el comportamiento de colecciones macroscópicas de unidades que están siempre equipadas con el potencial para evolucionar en el tiempo.

Desde esta mirada, se busca comprender  la complejidad de la vida, no reducible a visiones reduccionistas, atomistas y antropocéntricas de la realidad humana, social y material, sino que se busca dar razón o comprender el universo como un todo, más allá de la suma de sus partes.  Este esfuerzo requiere trabajar  en las fronteras de diversas disciplinas. Si lo que buscamos en conocer, comprender y contribuir al desarrollo del hombre, entonces no bastan por sí mismas la psicología, la sociología o la antropología. Mucho tendrán que decir otras disciplinas como la filosofía, el arte o las religiones, entre otras de mayor o menor sustrato “científico”.

Las disciplinas tradicionales no pueden ni están diseñadas para “ver” las conexiones propias de los fenómenos complejos, sino que se abocan al estudio detallado de un pequeño aspecto desde alguna subdisciplina del amplio árbol de la ciencia (especialización), lo cual pasa ser percibido como una virtud.  No obstante, la mayoría de los fenómenos del mundo “real” no se pueden o no resulta  fácil hacerlos encajar en las metodologías de las sobre especializacióny reducción de la realidad.

La teoría de la complejidad está interesada en explicar “al mundo como lo vemos y tocamos, a los objetos de proporción humana. La experiencia cotidiana y las imágenes reales de cuanto nos rodea se ha convertido en el fin legítimo de la investigación” ( Gleick).

 

 b)  Apertura, diálogo e intercambio colaborativo.

 

Adhiriendoa los planteamientos anteriores, no cabe más que tener una actitud de humildad para no creer que el reducido del cúmulo de conocimiento desarrollado por una disciplina o una teoría (en relación a la complejidad del fenómeno abordado) nos ubica en un sitial de omniscienciarespecto del hombre. De allí que tratamos de cultivar la apertura, el diálogo y la colaboración en sus diversas formas.

 

Por una parte, adherimos a un enfoque de la psicología que, a pesar de sus años de desarrollo yla importancia de sus cultores, no puede considerarse dentro de los “tradicionales”, siendo escasamenteenseñado en las academias (universidades) de nuestro país. La teoría desarrollada por C.G. Jung, probablemente por su referencia a las tradiciones mistéricas, las religiones, la simbología alquímica, entre otros, como metáforas interpretativas de procesos psíquicos,  ha sido subvalorada e injustamente relegada de la ciencia oficial, más por ignorancia, prejuicio y ejercicio del poder que por refutación crítica.Jung y su teoría abrieron la psicología y dialogaron con otras fuentes de conocimiento del hombre. Con el tiempo, los posteriores desarrollos de la teoría han incorporado nuevos aspectos o dimensiones de análisis que aportan nuevas perspectivas para explicar el operar del alma humana.

 

De allí que valoramos y nos abrimos también al aporte de personas provenientes o cultoras de diversas disciplinas que encuentran puntos de intersección o convergencia con los postulados  de la psicología jungiana, o que encuentran en este enfoque un marco interpretativo aplicable a sus propios desarrollos.

 

A su vez, de modo consistente con el enfoque, nos abrimos a la diversidad de experiencias humanas donde se expresa la riqueza del alma humana.  Creemos que la psicología debe aproximarse no sólo a las expresiones artísticas, filosóficas y religiosas, sino también a los procesos sociales y culturales, no como un mero espectador analítico sino como parte dialogante en un proceso de aprendizaje.

 

De este modo, no nos quedamos en la ciencia oficial ni circunscritos a un marco de referencia único. Nos abrimos a la experiencia de mirar, explorar, dialogar, co-construir lo otro y con otros.

 

 

  c)  Entrelazamiento entre reflexión y experiencia.

 

 

Creemos que el conocimiento de uno mismo, del mundo y del lugar de uno en el mundo es un proceso que se construye a partir de la relación dialéctica entre experiencia y reflexión. La reflexión sin experiencia se vuelve abstracta,excesivamente teórica y, aunque muchas veces posea una gran rigurosidadlógica, puede carecer de fundamento en la experiencia. Por otro lado, la mera experiencia sin su decantamiento reflexivo nos conduce por sucesivas vivencias que pueden no traducirse en un capital de aprendizaje y crecimiento en la medida que no se generen nuevas estructuras de entendimiento aplicables a las nuevas experiencias.

 

Teniendo presente que la experiencia del hombre proviene tanto de su operar o estar en el mundo como de sus aconteceres interiores, y que toda experienciase vive en el cuerpo y las emociones, la capacidad para mirarse, sentirse y reconocerse en la experiencia cobra vital relevancia para acceder a niveles más altos de entendimiento y conocimiento de uno mismo.

 

El dialogo permanente entre la experiencia y la reflexión, la evolución que ello implica en grados crecientes de diferenciación e integración, permite que la libertadpersonal vaya ganando terreno a los condicionamientos y las improntas recibidas, y que la vida vaya convirtiéndose en una responsabilidad personal.

 

 

 d)  Búsqueda de lo esencial y pleno en el ser humano.

 

 

Resulta difícil precisar qué es lo esencial en el hombre, qué constituye su naturaleza y su destino, que le es consustancial. Eso ha sido motivo de un sinnúmero de reflexiones filosóficas, con diversos planteamientosmuchas veces contrapuestos.

 

Pero lo que a nosotros nos convoca es la pregunta por lo esencial en cada hombre/mujer, lo cual no resulta más fácil de responder. Llegar a descubrir ese “tesoro oculto del alma” como diría Jung, puede tomar toda la vida e incluso nunca llegar a alcanzarlo en plenitud. Sin embargo, creemos que es posible avanzar en esa dirección adentrándose en los derroteros del alma, despojándonos progresivamente de lo que no nos es propio, despejando los obstáculos internos, integrando progresivamente nuestras partes y polaridades, depurando y densificando el núcleo más profundo y auténtico en nosotros para encontrarnos a cara limpia con el mundo.

 

Esto no significa que lo esencial en el hombre sea igual para todose inmutable a través del tiempo.A pesar de ello, encontramos ciertas regularidades apreciables en losmundos que construimos. De allí que no resulte ajeno para la psicología observar e interrogar al mundo, como tampocolo seaincorporar una visión históricay auscultar las ideologías de cada época para mejor comprender las expresiones del alma humana.

 

Así, lo esencial y pleno en el hombre no es un inmanente a histórico, pero en cada época y lugar parece posible buscar y encontrar una vida que lo exprese.